Pequeñas
cosas que nos han convertido en la organización
privada de ayuda a la infancia más grande del mundo
¿Pequeñas?
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Todos
los niños a nuestro cargo conviven de forma estable
con una Madre SOS. Ella les proporciona
la seguridad, la confianza, el cariño y los cuidados
que necesitan, asumiendo todos los compromisos de una
verdadera madre. Al aceptar al niño, la Madre SOS
acepta su cultura, su religión, sus raíces
sociales, su historia familiar…Y este enfoque, basado
en el amor y el respeto, se complementa con el apoyo constante
de otros profesionales. |
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Los
hermanos biológicos siempre se mantienen juntos
y conviven con otros niños de diversas edades y
procedencias, formando una Familia SOS
cuyo eje vital es la Madre SOS. Entre los hermanos se
establecen lazos positivos y una dinámica de confianza
y apoyo mutuo que facilita el desarrollo de los niños.
Nace un sentimiento de unidad que les ayuda a abrirse
a los demás y compartir, a valorar a los otros
y valorarse a sí mismos. |
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Cada
Familia SOS vive en un Hogar SOS. La casa
materializa la protección y la seguridad para todos
los miembros de la familia. Al tiempo, aporta un espacio
vital indispensable, un espacio personal y social en el
cual crecer. Es el lugar acogedor donde, compartiendo las
responsabilidades, alegrías y sinsabores de la vida
cotidiana, los niños y las niñas adquieren
el sentimiento de pertenencia e integración que necesitan
para afianzar su autoestima y construirse como personas. |
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Grupos
de entre 8 y 12 Hogares SOS componen una Aldea Infantil
SOS. Esta comunidad educativa promueve el desarrollo
social de los niños y las niñas. En ella se
acostumbran a jugar, establecer relaciones e intercambiar
experiencias con un entorno amplio, en un ambiente de intercambio
y colaboración entre las familias. A su vez, la Aldea
Infantil SOS se relaciona de modo natural con su comunidad
(barrio, ciudad, colegio, instituto, etc.), asegurando la
integración social de los niños y las niñas. |
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